La vida es frágil, muy frágil, pende de un hilo muy fino. Cada ser vivo es un sistema perfectamente diseñado para funcionar de un modo determinado y frente al mas mínimo cambio en ese sistema se produce un desequilibrio que puede llevar a la muerte de ese ser vivo. Así de frágil es la vida, así de vulnerable e insignificante porque, en realidad solemos pensar que nuestra vida significa mucho, que vale mas que la de insecto o una planta, pero no. Nuestra vida tiene verdadero valor solo para nosotros, y para nadie mas, y ojo que hablo del verdadero valor, el único que solo podemos darle nosotros a nuestra propia vida: el valor de reconocer en el fondo que no la tenemos ni comprada ni asegurada.
Se dice que Dios nos da la vida, pero yo creo que Dios no nos da nada: es como poner a una pareja de ratones adentro de una caja y esperar que se reproduzcan, y después decir que le dimos la vida a cada uno de los ratones que nacieron.
Existe un capítulo de los simpsons (la verdadera biblia) en que Lisa esta realizando un experimento de ciencias y accidentalmente crea una micro-universo de personitas que se reproduce y evoluciona rápidamente, tanto que de alguna manera consiguen encoger a Lisa y llevarla a su mundo. Entonces estas personitas comienzan a hacerle preguntas acerca de porque esto y porque lo otro y ella no tiene respuestas.
Creo que de alguna forma Dios es como Lisa: accidentalmente nos creo y ahora no sabe que hacer frente a tantas preguntas y problemas.
Me pregunto que hubiera pasado si el capitulo de los Simpson continuaba, si Lisa pudiera volver a su tamaño normal y de pronto observara que estos seres se siguen reproduciendo hasta el punto de no caber dentro del recipiente donde viven: ¿la solución? Matar a algunos o dejar que se maten entre ellos.
La selección natural dice que tienen que sobrevivir los mas fuertes, y que para que el ecosistema en el cual conviven ciertos seres vivos pueda subsistir es necesario que de ves en cuando algunos de estos seres mueran en masa, por ejemplo: las tortugas marinas si no son devoradas antes de salir del huevo, son devoradas un tiempo después durante el interminable camino de regreso al mar. Así ocurre y me pregunto que nos hace pensar que nosotros los seres humanos no pasamos por un proceso similar cuando nos enfrentamos a enfermedades tan mortales como el SIDA que, curiosamente, es altamente contagiosa mediante las relaciones sexuales que, o casualidad, es el método que tenemos para reproducirnos. Antes las guerras solucionaban el problema de la sobre-población pero ahora que la gente pelea menos la naturaleza se encarga de equilibrar el sistema con los huracanes, lo maremotos, los terremotos, etc , etc. Otro tanto lo hace la desigualdad social que provoca la delincuencia y la muerte de muchas personas por hambre en lugares como Africa o la India.
Si estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, entonces no es de extrañar que frente a determinadas preguntas nuestras el sea tan ignorante como nosotros, y que por otro lado no tenga cierto sadismo viéndonos desde lo alto con una lupa en la mano, enfocada sobre su próxima victima.
Entonces cuando frente a la muerte y frente a la vida uno se el pregunta el porqué, habría que detenerse a pesar si en verdad existe una respuesta.